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Entrevista: Nikita Simonne Dupuis-Vargas Latorresobre los derechos de los hombres trans en Colombia



En noviembre de 2021, Jamie J. Hagen habló con el activista por los derechos trans, Nikita Simonne Dupuis-Vargas Latorre de Bogotá, Colombia. Nikita trabaja con varios colectivos trans que participan en el activismo a través del arte, la construcción de memoria y el performance. En la entrevista habla sobre su trabajo durante la última década y media en la intersección de la lucha contra la militarización y los derechos de las personas trans. La entrevista se realizó a través de Zoom con la ayuda de un intérprete y ha sido editada por su extensión. La entrevista forma parte de un proyecto más amplio para un libro sobre a Una perspectiva queer de la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad (Queering the Women, Peace and Security Agenda (forthcoming).


¿En que objetivos se enfocan realmente las comunidades y activistas trans en este momento en Colombia?


En el activismo trans, la agenda se centra en los derechos básicos. Las personas trans tienen mucha claridad en el nivel de violencia contra su vida y como esta ha sido impactada por el conflicto. Tienen claro que la principal violencia que han vivido no se debe a actores armados (FARC, paramilitares). Antes de la violencia que vivieron a manos de grupos armados o grupos estatales, las personas trans ya se encontraban en espacios de altos niveles de vulnerabilidad debido a las violencias sociales. No son solo los líderes de las FARC quienes deben reconocer que mataron, asesinaron y violaron. Los actores sociales, ya sean alcaldes, sacerdotes, párrocos, los oficiales de derechos humanos, las madres y los padres, fueron las personas que pusieron a las personas LGBT en un alto nivel de vulnerabilidad para que sus derechos pudieran ser violados por actores armados.


Desde que soy activista, he tenido cuatro amenazas de grupos paramilitares, y a mi familia nunca le interesó. Cada vez que he dicho 'me amenazaron' o 'me intentaron secuestrar', mis padres no estaban interesados. ¡Sentí que mi padre estaba casi agradecido! ‘Maten a ese maricón’ Mi historia no es algo extraordinario, es la historia de todas las víctimas trans del conflicto armado. Por eso, más allá de mi activismo también formo parte de una red de búsqueda de personas LGBT, porque nos dimos cuenta que nadie, nadie, va a buscar a las personas LGBT desaparecidas. Sus padres no quieren encontrarlos porque les da vergüenza. Tienen una profunda vergüenza de tener un hijo gay.


Gracias por compartir su experiencia. ¿Cuál es el tema clave en el que estás trabajando por los derechos trans?


Personalmente, estoy trabajando para tratar de identificar la esterilización forzada de hombres trans dentro del sistema de salud colombiano en este momento. Lo que buscamos es la eliminación de la patologización [de las vidas de las personas trans]. En Colombia, para ser incluido legalmente en el sistema de salud, todavía hay que pasar por un proceso de patologización. Tengo que ir a evaluación psiquiátrica para poder obtener un informe y recibir tratamiento médico especializado para mi identidad de género, lo que me obliga a ser securitizado. Ahí es donde nos juntamos para darnos cuenta de que muchas personas con discapacidad, particularmente discapacidades psicosociales, están patologizadas y algunos de sus derechos están siendo eliminados. No podían casarse ni divorciarse, no podían adquirir propiedades porque se les consideraba enfermos mentales. Esto también les pasa a las personas trans.


En 2013 identificamos que hubo muchos casos de hombres trans donde los médicos, sin siquiera preguntar programaron una histerectomía, una esterilización forzada. Estamos hablando de una población que no tiene mucho conocimiento ni capacidad para defenderse frente a la institución médica, por lo que muchos hombres trans terminaron siendo esterilizados porque sintieron que 'el médico me dijo que debía hacerme la histerectomía, así que eso es lo que haré'. Estos casos fueron denunciados ante la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer). Esto se está llevando a cabo a nivel de América Latina, por lo que hemos tenido conversaciones en México y Chile también.


Hoy tengo un caso contra el estado colombiano[1] porque durante más de seis años fui víctima de una psiquiatrización forzosa por ser una persona trans. Durante el desarrollo del caso, comenzamos a realizar la investigación sobre la violencia que sufren los hombres trans en los espacios médicos. Una vez más, vimos que había mucha presión médica, de los equipos médicos, para esterilizar a las personas trans. Por ejemplo, si desea extirparse los senos, también debe extirparse el útero. Aunque tal vez no sea forzado u obligatorio, el sistema de salud hace todo lo posible para que los hombres trans sean esterilizados, o de lo contrario no se les permite seguir adelante con su plan de salud. Documentamos 34 casos solo en Bogotá de violencia psiquiátrica contra hombres trans. Esta investigación está en manos de la corte constitucional en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), porque la presenté como anexo en mi caso contra Colombia.


¿Qué piensas sobre las masculinidades en conflicto y cómo aportar una perspectiva trans a ese trabajo?


Este es precisamente mi proyecto de tesis. Yo soy un pacifista. No voy a prestar mi servicio a ninguno de los grupos armados, pero hay hombres trans que sí lo desean, porque sienten que al hacerlo obtienen puntos adicionales o niveles mayores de masculinidad. Ser parte de la estructura militar es parte de la construcción de la masculinidad. Es muy intensa esta construcción social de la masculinidad y del guerrero. Los hombres trans, desafortunadamente, terminamos siendo arrastrados a este modelo. El trabajo ha ido buscando otras opciones de masculinidad, ¿cómo podemos crear masculinidad en el contexto de la paz? Esa es la pregunta. Este es un trabajo importante. Este es un trabajo de base.


Llevo 15 años realizando talleres sobre cuerpo y masculinidad. Es lo que más disfruto: trabajar con estos hombres en espacios cerrados, creando estas redes de apoyo para trabajar en nuestros problemas corporales, cuestionándonos para expandir realmente nuestra perspectiva sobre la militarización. La militarización no se refiere solo a prestar el servicio militar, es también adquirir un modelo de vida que es un modelo de guerra, un modelo que busca barrer o aniquilar al enemigo. Esa es la militarización de la vida. Va más allá de el hecho de empuñar un arma.


¿Dónde encaja la organización trans dentro de los derechos de las mujeres y la organización feminista?


Los hombres trans y activistas trans masculinos no somos invitados a nada. Hay mucha resistencia en los espacios feministas y espacios de mujeres por lo menos en Colombia, e incluso violencia contra las personas trans masculinas. Los hombres trans sentimos que tenemos más proximidad con otros movimientos, como el movimiento masculino, o el movimiento anti-militarización. Han estado mucho más cercanos a nosotros, mucho más abiertos.


Una de las grandes organizaciones con las que trabajamos es Asociación colombiana de Objetores y Objetoras de conciencia. Colombia tiene un servicio militar obligatorio. La organización aha estado trabajando por lo menos 15 años en la objeción de conciencia al servicio militar obligatorio, porque la militarización de los hombres tiene que ver con la raza y también con cuestiones económicas, porque los hombres racializados y pobres son los que realmente van a luchar esta guerra, y los hombres trans han sido incluidos en esto. No es que no haya feministas antimilitaristas, pero nos cuesta mucho más entrar en espacios feministas.



¿Hay algo que desee profundizar en relación con su trabajo respecto al género, la paz y la seguridad?


¡Obviamente, todo esto tiene que ver con el género! Lo que se requiere es un espacio de perspectivas amplias que incluya las masculinidades y la experiencia trans masculina desde un enfoque diferencial.[2] Creo que esto está ocurriendo poco a poco. Esta ha sido una nueva apertura en relación con la guerra, donde existe la voluntad de incluir muchas voces diferentes. A veces los egos ganan y las agendas tradicionales dominan estos espacios, pero creo que hay una apertura cuando hay una sensación de que 'si no lo hacemos ahora, nunca sucederá'. Creo que las mujeres son las principales víctimas de la guerra, pero no debemos invisibilizar estas otras experiencias de violencia o propuestas de paz.


Los diálogos entre organizaciones de mujeres y organizaciones LGBT han sido muy fructíferos. El hecho de que hoy la comisión de la verdad cuente con un equipo de género que trabaja exclusivamente en el tema es sin duda resultado de los movimientos sociales de mujeres y LGBT. Tanto el movimiento de mujeres como el LGBT están viendo una gran oportunidad en la comisión de la verdad, en la unidad de búsqueda de presuntos desaparecidos, y también en la jurisdicción especial para la paz. Hay una gran oportunidad, puesto que el informe final de la comisión de la verdad tendrá un capítulo sobre mujeres y personas LGBT. ¡Este es un hito! Esta es una gran oportunidad para otras comisiones de la verdad en el mundo. Los movimientos de mujeres y LGBT realmente pueden enseñarle al mundo cómo escribir la historia de la guerra y la construcción de la paz.


Realmente creo en lo que hago todos los días. Creo que esta es una gran oportunidad que trasciende a Colombia. Creo que es un regalo para el mundo poder generar diálogos entre tantas mujeres y personas LGBT, muy diversas entre ellas, a lo largo de todo el país, que también es muy diverso, para poder enfocarnos en la construcción de paz. ¡Esto me hace muy feliz!


Nikita Simonne Dupuis-Vargas Latorre: Comunicador Social y Periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Candidato a magíster en Investigación de Problemas Sociales Contemporáneos de la Universidad Central de Bogotá. Funcionario público desde 2010 en la Alcaldía Distrital de Bogotá para la territorialización de la Política Pública LGBT. Consultor para la OIM para el enfoque diferencial LGBTI en la atención a víctimas del conflicto armado. Investigador del Grupo de Género de la Comisión de la Verdad de Colombia. Activista en temas de transmasculinidades y despatologización de las identidades desde hace 12 años.


An English version of this interview appears in the Special Issue of Peace Review: Trans-ing Peace Studies. You can read it here.

[1] Citar caso [2] Similar a un enfoque interseccional, el enfoque diferencial solicitado en el Acuerdo de Paz de Colombia se basa en las experiencias de las mujeres indígenas en Colombia y se centra en cuatro aspectos diferentes de las experiencias vividas por las personas: etnicidad, género, discapacidades y ciclo de vida.



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